25ª etapa. Triacastela - Sarria (18,3 kilómetros) |
Perfil Triacastela - Sarria |
Claustro del monasterio de Samos |
Andando por la opción de San Xil, se cruzan magníficos bosques de abedules, castaños y robles, que nos recuerdan que hemos llegado a Galicia, tierra verde y húmeda por excelencia, donde sus paisajes son un regalo para la vista.
Y ya en Sarria es posible alojarse en el monasterio de la Magdalena, de construcción en un principio románica del siglo XII, pero actualmente en su mayor parte gótica, con fachada plateresca.
Convento de la Magdalena (Sarria). Actualmente es albergue de peregrinos |
Fachada barroca de la iglesia del monasterio de Samos |
LA ETAPA
Punto de retirada de María |
Ayer, para celebrar la liga, aprovechando que un pelerin canario traía un timple y que nosotros habíamos pimplado algo, montamos un concierto en el bar Fernández. Nos siguió un distinguido público de diversas nacionalidades que aplaudieron a rabiar y a pedir otra más.
Noche perfecta entre sábanas y con roncadores en un mismo cuarto.
Salida tardía y monte arriba con paradas para beber y recuperar resuello.
Paisajes impresionante y temperatura agradable.
LA CRÓNICA DIARIA DE JAVI
Fin de etapa en Sarria. Llegamos con calor y muy lentos; Angelita llega algo tocada de una rodilla.
Almuerzo en Casa Franco, a 8 del destino. Muy rico todo. Otra estrella michelín. Chupitos a cuenta de la casa. Hemos encontrado, al ir a cenar, al dueño alternando en Sarria. Ha quedado debidamente felicitado.
Paradas en todos los chigres debido a la pérdida de líquidos por el calor.
Dos bajas. Una la de María, por avería mecánica; la otra la de Carlos, su hijo, por falta de tiempo.
Ampollas cero. La que tiene María Jesús en "er deo shico der pie deresho" va mejorando con cuidados de una italiana con la que hemos coincidido varios días.
Albergue en O Pedra. Una casita para todo el grupo con llave incluida. Lavadora para la mayoría, pero el polvo de los pantalones sigue incrustado a fondo. El menda sigue pareciendo un pordiosero y eso que los lavé en Carrión de los Condes.
Manolo es un fenómeno. Casi se nos muere al salir de Ponferrada y ahora llega el primero a todos los sitios. Le hemos pedido que nos deje fotografiarle los pies para colgarlos en el blog. Son un par de monumentos. Le hemos pedido también que considere donarlos a la ciencia.
Estamos esperando la cena en una terraza del malecón del río Sarria. Luego a sobar.
Hoy también nos han dejado Carolina, Marta y Jaime por el mismo motivo que Carlos. Se volvían a Lérida en auto. Hemos echado buenos ratos, y cuando encuentre una tienda de lotería vamos a jugarnos cuatro aurelios a lo que más toque para los trece que cenamos en La Laguna (sin estornudos).
Fin de la crónica.
Escena común en los bares del Camino. Todos conocíamos las mochilas de los compañeros y sabíamos dónde parar |
Las famosas vacas rubias gallegas. Excelentes también en el porte |
Después de cenar en una terraza de Sarria |
Como me imagino os ha ocurrido a vosotros, simbólicamente hablando ya que habéis caminado como valientes aún siendo etapas rompe piernas, he parado un par de días para asimilar que este es el comienzo del final. He visto que se ha duplicado el grupo e incluso se han sumado algunos más. Es normal, cuando comienza a terminar algo suele ser a lo grande. Sinceramente y siempre que he recorrido el Camino ha sido en soledad, si que hablaba con unos u otros, pero mi senda era de retiro y aislamiento, algo que respetaban los demás peregrinos con mesura. Las etapas por Galicia son excelsas, me encontraba con grupos que, con una alegría desmedida, se iban acercando a su objetivo, actitud natural sobre todos para los que llevan más de setecientos kilómetros a la espalda (nunca mejor dicho) y también normal para los que con menos kilómetros viven esta entrañable experiencia por primera vez en su vida.
ResponderEliminarMañana os acercáis a Portomarín, otro lugar con un ambiente auténticamente peregrino y con una espectacular iglesia estilo románico construida por la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, que, para mí, es lo mismo que decir Templarios. Salvada de un inminente ahogo en las aguas del pantano que cubrió el antiguo pueblo, recibe al peregrino después de que éste suba las escaleras que hay al final del puente y recorra un pequeño trecho hasta llegar a la plaza. La estancia en este pueblo es entretenida e inolvidable. Otro de mis pueblos favoritos del Camino.
Espero que aguantéis como lo habéis hecho hasta ahora, ya solo quedan cinco días para la entrada triunfal.
¡Buen Camino, peregrinos!
Estrella Camino